En British Columbia, el cannabis pasó de estar en manos de los pachecos buena ondita que cultivaban unas cuantas plantas en casa para compartir con amigos a convertirse en una industria multimillonaria con espacio tanto para pequeños productores apasionados como para corporaciones con operaciones globales. Lo que antes era sinónimo de contracultura y comunidad hoy son reportes fiscales, balances y un carrito nuevo.
Los números son claros:
- Aporte al PIB: desde 2019, el cannabis legal ha sumado alrededor de 2,4 mil millones de dólares a la economía provincial.
- Ventas minoristas 2023–2024: la Liquor Distribution Branch (LDB) registró 574,5 millones de dólares, un 18% más que el año anterior.
- Volumen distribuido: más de 135 mil kilogramos equivalentes de producto vendidos en un solo año.
- Ingresos totales de la LDB: 3,9 mil millones de dólares, con un ingreso neto provincial de 1,1 mil millones.
- Productores activos en BC: más de 400 empresas, con un crecimiento anual cercano al 31% entre 2020 y 2025.
- Ventas acumuladas: más de 6 mil millones de dólares hasta 2024, según la BC Chamber of Commerce.
La coexistencia es evidente: las grandes compañías aportan escala, distribución y estabilidad fiscal, mientras que los pequeños cultivadores licenciados —muchos son los mismos hippies que pelearon por estos derechos que hoy tenemos— aportan diversidad de cepas, innovación artesanal y un espíritu que mantiene vivo el carácter cultural de la yerba en BC.
Eso sí, no todo es risas. Persisten retos como la falta de separación clara en los reportes oficiales entre ventas de alcohol y cannabis, los altos costos regulatorios y fiscales que afectan a los productores pequeños y la demanda cambiante que depende de las modas del consumo: un mes son flores, al siguiente pre-rolls o concentrados.
Lo que queda claro es que, en BC, el cannabis ya no es solo un aliviane entre pachecos en la sala de tu jefita (bueno, todavía lo es): es una industria que mueve millones, genera empleo y se ha convertido en uno de los motores económicos y culturales más fuertes de la provincia.